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Robata, brasa japonesa y sushi femenino en el Eixample

Robata japonés barcelona blog gastronomia louloulopez

Brasa japonesa (Robata) y sushi californiano. ¿Se puede ser más cool? Enrique Granados sigue ganado enteros como calle gastronómica. La arteria ha visto nacer en los últimos años algunos de los restaurantes que mejor han situado el nivel culinario de la ciudad y sigue dándonos alegrías. Desde hace unos meses, el hermano pequeño de Monster Sushi (Gràcia) ya se ha convertido en uno de los mejores japoneses de la ciudad. No lo digo yo. Lo dicen los que saben: Robata es la unión perfecta entre la homónima brasa japonesa y un sushi de altos vuelos teñido de multiculturalidad (sin él, no pueden vivir ya los instagramers del Eixample).

Fabiola Lairet es la sushiwoman –exótico, eh?- detrás de este elegante restaurante que, aunque busca “que se adapte a todos los paladares”, es cosa fina. Os lo digo yo.  Formada en una escuela japonesa de Los Angeles y nacida en Venezuela, a Lairet le corre el multiculturalismo por las venas. Lo demuestra en el repertorio de sabores latinoamericanos con el que adereza una carta de sushi sugestiva y poco cuestionable. Entre sus fortalezas comestibles, está un tataki de atún con sésamo tostado en salsa y un  pulpo al olivo con una formidable salsa de olivas Kalamata. Entre sus uramakis, encontraréis uno anticuchero –con langostino en tempura y queso crema cubierto de atún marinado- y delicias como el nigiri tibio de atún acariciado en la brasa con un foie caramelizado en su melting point: delicadeza y producto.

El mimo y la impecabilidad también se notan en el diseño del local. Parcelado en ambientes e inspirado en una Izakaya, –maderas generosas, penumbras, mármol y fotografías de gran formato en las paredes firmadas por Lekuonastudio-, invita a esconderse y disfrutar de un sosiego orgánico. El servicio –amable y desenvuelto- también ayuda a elevar la experiencia gastronómica. Robata no tiene ínfulas, pero sí se ha declarado a sí mismo como un local de predecible éxito. Reservado y sed puntuales porque es fácil que os vuele la mesa.

Su Robata, una barbacoa con historia poco romántica (dicen que fue un ‘regalo’ norteamericano tras la dominación de las islas a los pescadores del norte de Japón en la oscura post Segunda Guerra Mundial) se adapta, es cierto, al gusto mainstream –el ejemplo son sus limpísimas broquetas de pollo con salsa tare-, pero también da alegrías latinas como la mazorca braseada.

La brasa nipona es uno de los últimos enamoramientos de los paladares foodies que buscan umami teniendo ya muy superada la fase de las gyozas y los yakisobas. De meticulosa elaboración, los platos del Robata tienen alma urbana, sí, pero siguen una escrupulosa tradición japonesa que -por suerte y en este caso- ha descollado eso de que las mujeres no pueden hacer sushi porque calientan el pescado…

Robata

C/ Enrique Granados, 55

Tel. 937.826.000

Precio medio: 50 euros

 


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