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Masala73, el curry bar que fue foodtruck

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Que India es el nuevo hit culinario en Barcelona ya no es si quiera un secreto a voces. Fue Tandoor quien puso hace años en boca de todos al gustoso pollo tikka masala. Ivan Surinder transformó el restaurante su padre en la versión más elegante posible de una cocina cargada de color y especias desconocida entonces. Después, las alitas vindaloo y los curris se abrieron paso en los foodtrucks de fin de semana. Fue fácil acostumbrarnos a ver más allá del frankfurt, la hamburguesa y el omnipresente ceviche. Incluso, Atul Kochhar ha asiatizado más recientemente el hotel Cotton House de Barcelona con un pop up de su madrileño y estrellado Benares. Sí, amigos, Barcelona respira curry, cardamomo y chiles verdes. Y, de aquellos bocatas gustosos de amor pero hechos con prisas, estos platos, que lo son aún más. Masala73, uno de los tan famosos foodtrucks que hemos visto en PaloAlto, Van Van Market y PMFest, ha dado el paso de abrirse como restaurante “para hacer una cocina más sosegada, sin carreras de fondo de montajes y desmontajes findesemanero”.

Masala73: Un curry bar sin pretensiones

Que no nos asuste la etiqueta. Lo de curry bar puede sonar a nomenclatura marketiniana. Nada que se ajuste a la realidad.  Así lo resume Jordi Aros, el 50% de Masala73 junto con su socio, Kuldeep Sing (un indio que ya es más de Barcelona que la sardana). No es fácil trasladar la cocina de una tierra de veranos calurosos, inviernos fríos y lluvias monzónicas al Eixample -las necesidades calóricas no son las mismas-. Por eso, la cocina de Sing y Aros está desgrasada y con un énfasis en el picante solo justito, que no obliga a la reverencias ni a salir corriendo en busca del extintor.

Del estado norteño que Sing dejó cuando contaba veinte años se ha traído cinco tipos de curries y carnes preparadas con el horno indio más famoso: el Tandoor. La de Punyab es una de las cocinas indias más viajadas. Difícil ser originales. Es la que tenemos asociada al comino, cilantro, limón y yogurth. Es la que da platazos complacientes de buen mojar pan (naan, en este caso). Y la que protagoniza muchas veces el cordero cocinado con tandoori y presentado con salsas rojas, densas y especiadas que definen a los curries de Cachemira…

Sing –nos cuenta- no ha vuelto demasiado a casa de sus padres. No importa, ha rentabilizado todo lo que sabe sobre la cocina de su país y el esfuerzo que les sigue suponiendo a él y a su socio la puesta a punto de su mini restaurante rodante cada fin de semana.

El Masala73 va a tiro fijo y, de momento, pone en carta lo que ya les ha funcionado a pie de calle. Sin las incomodidades del “comer de pie”, las cosas solo pueden mejorar. Los curries (vegetal, pollo, pescado y cordero), acompañan a sus ya famosos tacos vindaloo y sus bombas mumbai   (homenaje barcelonetero con sabor bombaiano). La bomba no es la única emoción “occidental”; la pluma ibérica al tandoor es como para peregrinar de rodillas de las llanuras del Ganges a los picos nevados del Himalaya y a las playas salpicadas de cocoteros de Kerala y Goa.

Al igual que con la comida, tampoco es sencillo dar Punyab a un local en Muntaner ese aire de dejadez –impostada, en este caso- propia de los bares de curris indios. Doble mérito. El resultado es una mezcla de estimulantes platos carnívoros y vegetarianos en un ambiente sencillo al extremo (lástima, una carta de bebidas poco pensada que deja fuera a los vinos autóctonos y que solo salva el maravilloso chai latte).  “Era la evolución lógica después de pasarnos unos años dándonos a conocer –añade Aros- y una forma de rendir tributo a Sing”. “Con un restaurante entre manos ya no será ‘un indio en la trastienda de la cocina’”. Esto es: Bombay, Nueva Delhi o Benarés., un poco más cerca de casa. Con un viaje de ida y vuelta sin escalas.

Masala73

Dirección:  Carrer de Muntaner, 152, Barcelona

Teléfono: 937 97 87 02

Precio medio: 15-20 euros

Masala73


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